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La Fiesta de la Diferencia

18 de julio de 2009

Siempre fuiste mi espejo, quiere decir que para verme tenía que mirarte" [Cortázar]

No renunciamos a la idea de que hay tantos mundos como personas, tantos dioses como genitales y tantas realidades como rostros. Cada quien con su mundo y cada quien con su dios. Lo sorprendente, es que realmente creemos compartir el significado de las cosas y que, con cohabitar una misma cultura, ciudad o familia, o con hablar el mismo idioma, somos capaces de leer y comprender al otro. Pero el significado de las palabras dichas y de las que no-se-dicen, el modo en que las articulamos, los códigos del alma, la mente y el espíritu, no se transmiten, ni mucho menos se reciben, como originalmente se pretende.

Se alude aquí a las fibras básicas, que se tienen por evidentes, en el pensamiento colectivo; a los principios sociales, que mal se tienen por pre-aprehendidos. Es esa supuesta normalidad y naturalidad del todo, la que nos jode en colectivo: porque se nos olvida que estamos hechos de olvido.

De ahí que en las calles, periódicos, y en el show de la cotidianidad se aspecte tanta intolerancia e incapacidad de escucha; más aún, en una sociedad como la nuestra -la colombiana-, que dibuja un golpeado recorrido histórico lleno de rígidos contrastes y duotonalidade. Acaso el que no es como yo, el que no piensa como yo, no siente como yo ¿es mi enemigo?, y por eso ¿le temo?, ¿lo evito?, ¿lo anulo?, ¿lo suprimo?

Con la humilde intensión de consignarlo, voy a recordarme que 2 ó más personas pueden pararse frente a la misma obra de arte y tener diferentes percepciones; la misma canción que, dependiendo del oído se traduce en lágrimas, tranquilidad, éxtasis, alegría, o indiferencia… Compartimos una misma situación, pero vivimos y sentimos cosas diferentes.

La 'Diferencia' es una fiesta: es la promesa que se nos hace de afrontar situaciones inevitables, en las que se conmemora el acto involuntario de enfrentar horizontes de sentido diferentes al propio; es la necesidad que define la presencia del Otro en la vida individual, como un llamado a persuadir y a negociar sus significados de mundo, en los que cohabito y aquél cohabita; es el reto que le queda a la especie de construir sociedades, pensándose a través de los demás (complementariedad), más, en un contexto homogenizante como el actual. La diversidad aporta el color, el estallido de sabor y dinamismo, la pluriculturalidad y la satisfacción de sabernos ‘diferentes’. En la diferencia se encuentra la convergencia, y se genera la necesidad de comulgar en torno a objetivos comunes.

Por sabernos diferentes, aprendimos a comunicarnos, nace la palabra, el diálogo y la retórica. Por sabernos diferentes nos encaminamos en largos laberintos de sentido, donde nuestra única herramienta de supervivencia son los principios y valores inquebrantables que hayamos elegido por propios, como personas, como ciudadanos, como patriotas y como habitantes del mundo.

Por tanto, nadie tendrá suficiente razón para dar respuestas; no habrá un dios mejor que otro, ni creencias, hábitos y culturas más reales que otras. Simplemente, los universos de sentido seguirán esperando a ser desentrañados, y no se tratará de quién tiene más razón que quién, pues tampoco hay identidades más válidas que otras; habrán sí, estereotipos legitimados, y modelos pre-aprehendidos e impuestos por la sociedad hegemónica en curso, pero nunca verdades reveladoras, ni tampoco mentiras absolutas. Todo será una cuestión de interpretación, de óptica y de plataforma; todo se relativizará según los lentes en los que me soporte para ver el mundo.

Que embrollo es éste, el de la interpretación. En la porción que me fue dada, y que me queda, mis lentes son los tuyos, y acudo a ti esperando un atisbo, porque finalmente, eres el espejo en el que me veo y en el que mis palabras cobran sentido cuando las lees. (Puntos suspensivos)

Ella siente en contra el Tiempo (...y él piensa que tiene un resto en su cuerpo)

24 de agosto de 2008


Rebosando el pensamiento y la acción, está ella con el tiempo en la nuca; con la premura en la boca y la prisa del conejo, saltando de isla en isla mientras construye las realidades de lo posible. Y yo como buen mono cojo, obnubilado por las ramas, salto cuando puedo y me dejo asombrar con una que otra verdad reveladora y absoluta, suavemente, despacito, con las frígidas manecillas por delante.

Hoy, en mar abierto y sin faro, me encuentro perdido. Si no olvido cómo se llega y no perezco ante los desafíos del profundo océano, habré merecido estar allí; tan fuerte o tan débil, dependiendo del día que aclara, la que asumo es una batalla sin ejército, una pelea con el mundo, la vida y los fantasmas que llevo dentro.

Su ausencia es y será una ausencia mía también, porque no me tengo desde su luz; la extraño y me extraño con ella, pero mientras me sepa caminante, caminaré; y mientras encuentre la forma de mantenerme en pie para responder por mí, responderé. Una cuestión de honor y no de orgullo, en la que habré ganado mi espacio en su tierra. No me siento cómplice del tiempo, porque paradójicamente, en virtud de ella, también está en mi contra.

Me voy

20 de julio de 2008



Me voy por el clima, aprovechando estos días de lluvia, porque me gusta caminar y lo había olvidado; porque me gusta el azar y lo había perdido; porque me gusta la noche y la había apagado. Me voy con la fe menos rota, queriendo hacerte mía a través del pensamiento.

Me voy, porque es nuestra esencia como género humano: siempre nos vamos. Y me voy, porque solo así se descubre el camino a casa: porque todo viaje contiene su retorno, y porque todo retorno connota un crecimiento.

"Ojos Que No Ven..."

10 de abril de 2008

En vez de ser lo que venden los libros y aquellas subidas teorías, la razón parece estar más lejos de lo humanamente alcanzable. El conocimiento no es ya, la luz que se presenta ante nuestros ojos como instrumento esclarecedor. Entorpece. Cega. Atiborra y genera dolor, como cuando se reta al sol en su cenit, con la mirada. Quienes no participamos del riguroso ejercicio científico, somos hoy, fantasmas atrapados en el legado del pensamiento clásico, víctimas que deja el enfrentamiento entre el conocimiento y la incertidumbre… sabemos de todo, a medias. Conocer/Ignorar. Que bello dilema humano éste, latente, subversivo, expectante.

Ante el agotamiento de ‘lo desconocido’, en la insaciable acción de búsqueda de la especie, no queda más que inventar realidades alternas, mundos virtuales, sociedades binariamente felices. El ‘Soñar’ carece de pureza, porque sufrió la inyección letal de la razón. No somos ya, un acto de fe, el mundo que nos tocó, es uno que ya no es, porque sus calles son de información, sus mascotas son de vividos colores caricaturientos que nadan en azulosas aguas programadas; sus parientes son pixeles y bites desparramados; sus mujeres son las que no conocen, las que pertenecen a otra cultura, entre más lejana mejor. Y los pobres viejos, sobreviviendo en este ajeno mundo, se quedaron en la transición, en la nostalgia que une ambas épocas; el conocimiento, en su capacidad, les cegó por siempre y les relegó a un olvido prematuro, porque en este mundo de ojos tan saludables, tan abiertos, todos sienten dolor; todos prueban, todos viven, todos esclarecen. Somos innatos conocedores programados, buenos descendientes de la máquina. Los hijos de la posguerra. Los interconectados.

No me tocaron los viejos tiempos. Me rodean la electricidad, las ondas sonoras, visuales y de alta definición, el descubrimiento de la cura de las enfermedades que a los antecesores no experimenaron (y las que si), la velocidad de la información, la revolución sexual, industrial, digital; la globalización, la pauperización, el consumismo, Sam ‘el cacique’; el despreciable, pero efectivo condón; la televisión, la multimedia y la democracia dirigida.

No me quejo en absoluto de este mundo que nos es. Soy, en definitiva, binariamente feliz. Conozco, por defecto. Ignoro, por placer. Sueño, naturalmente. Olvido y borro, por necesidad. Queda, tan solo, la inmensa e inconsciente satisfacción de encontrar más y más universos por explorar (ante el agotamiento superficial de los océanos); resta, encontrar los piratas cósmicos y los nuevos agentes del terror; pedirle a las grandes plataformas comerciales, que oferten una pizca de felicidad y esperanza –más allá del ocio, el entretenimiento y los infinitos productos que cubren ‘necesidades no básicas inventadas’– que vendan caricias y que llenen este hondo hueco que deja la frialdad del pensamiento; que regalen, a la salida, uno que otro sueño que trascienda la perfección del cuerpo y el entorno, que regalen magia y el encantamiento sincero. Sea el arte, la verdadera luz que el conocimiento promete ser...


Duotono | Ser o No-Ser

3 de abril de 2008




"Si es blanco o si es negro, carece de imortancia: por eso pienso en gris, para ver tolerancia" ♪ [Duotono, Juan guFo , 2009]



Aquí estoy, pero no le digo a nadie, salvo a mi conciencia espía. Eso pasa cuando sientes no tener nombre, etnia ni cultura; cuando te conectas con una cierta esencia/falacia que comparte la especie.

Hoy me siento humano, y a través de ello, soy todo aquel: El que sufre, el que llora, el desesperado; el que ama, el que espera (el que esperanza), el que sueña; el caído, el impotente, el que calla; el que revela, devela, el que añora. Hoy soy la sombra y soy el faro. Soy el que no ve pero cree en la luz. El caminante que borró su rastro. Asesino de ideas, sé ser semilla de fe. Soy el inconcluso que habita un mundo no muy mío, sobre-llevable con mentiras. El que camina a pie limpio y que se arropa con las noticias-del-ayer. Soy el villano y el servicial. El loco que se sabe cuerdo. El optimista que las sombras vencieron. El esclavo, y el dueño. El vacío y el que reboza.

Cuánto he querido entender, que el mundo no es blanco ni es negro. Que el bien y el mal no existen en si mismos. Que la sombra, por ser sombra, no deja de ser luz. Cuánto he querido apartar las discriminaciones pre-aprehendidas, las normatividades vigentes que perecieron en el papel, sin que nadie lo notara.
Cuánto he querido no querer los absolutos y el tomar-partido. Cuanto he querido querer, querer de verdad, más allá de los preceptos. Cuánto he, y cuánto no he.

Es por eso que me hago humano y me hago especie: Inacabado y fragmento. Me transformo en agua derramada y viento que el fuego ahoga, en tierra seca y en los tiempos. Soy por virtud del azar, por encima del querer. Soy hecho andante y eterno acontecimiento, flujo y río. Soy la vida y soyla muerte, el silencio y el frío, las religiones, el amor, el temor; el malo, el bueno, el caído, el que lucha sin saber por qué. Enre tanto, jugaré a vivir en otras pieles y en otro rincón de la vecindad. Mientras todo ocurre, en el escenario al que fuimos arrojados, seré el que está ahí, pero no le dice a nadie…